Ruta Histórico Artística
Un paseo por la historia de Peñíscola descubriendo rincones mágicos
1. LA PORTETA: Comenzamos la visita en este punto, sitio ideal para hacer una breve aproximación etimológica al origen del topónimo de Peñíscola, que aparece por primera vez con el nombre griego de Chersonesos, y cuya traducción resultaría de península. Así pues, la Chersonesos griega se transforma en época romana en el topónimo pene+iscola (es decir la casi isla. Debido a su accidentada topografía) forma latina de la cual deriva el nombre actual. Durante la estancia árabe, se convierte en Banáskula: la rica en agua, la inexpugnable, la rodeada de campos. Apreciamos que los nombres dados se encuentran en relación con su situación de inexpugnabilidad topográfica, en la cual los manantiales de agua dulce, brotando en el propio tómbolo, han jugado un importante papel. Posiblemente, y debido a sus buenas condiciones naturales, la mayoría de civilizaciones y pueblos encontraron como lugar ideal el tómbolo y sus inmediaciones. Los diversos pueblos que lo han habitado, nos han dejado un rico patrimonio arqueológico que, en parte, puede ser visto en el Museo del Mar. En lugar donde nos encontramos, se encontraba el puerto originario, lo cual se evidencia por los restos todavía existentes de parte de la antigua muralla con sus contrafuertes, una argolla para el amarre de las naves, y la propia Porteta: la puerta del antiguo embarcadero. También encontramos la Puerta del Socorro, puerta que interconectaba de manera rápida y directa el puerto antiguo con el Castillo.
2. PARQUE DE ARTILLERÍA: Obra del Ingeniero militar Antonelli, es un antiguo espacio militar donde confluyen las murallas medievales con las renacentistas, dibujando ángulos que forman puntas, para así hacer la fortaleza más inexpugnable. En él se puede ver el polvorín, edificado en 1748, cuya construcción fue modélica. Hace años fue restaurado como jardín botánico donde se pueden observar especies autóctonas de la Sierra de Irta. Es un precioso jardín desde el que podremos apreciar maravillosas vistas.
3. PLAZA DE ARMAS: esta plaza es el lugar donde todos los ocho y nueve de septiembre tienen lugar “LES DANSES” una manifestación folklórica ancestral por la que se llevan a cabo unas "danses" procesionales que expresan la devoción por la Mare de Déu de l´Ermitana. Esta tradición data de la época en que la fortaleza fue reconquistada por Jaume I, quien devolvió el culto a la imagen mariana, regalada por el Apóstol Santiago. Destaca en esta plaza la presencia de las escalinatas que nos llevan hasta la Iglesia de la Ermitana, recorrido procesional que hacen los dansants, dirigiéndose al templo en parejas, portando uno de ellos al otro sobre sus hombros.
4. IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ERMITANA: Es el centro de una devoción popular de origen medieval. Está emplazada junto al castillo en un solar en el que existió otra edificación religiosa en el siglo VI. Las obras del actual Santuario fueron realizadas entre 1708 y 1714 a instancias del entonces gobernador de la plaza Don Sancho de Echevarría, en una inmejorable fábrica de sillería de perfecta labra en sus adornos, escudos y molduras. La traza de la fachada integra el campanario al hastial con una sobria elegancia compositiva poco frecuente dentro del barroco valenciano.
5. CASTILLO DEL PAPA LUNA: Está emplazado en la zona más elevada del peñón, alcanzando una altura de 64 m sobre el nivel del mar. Su perímetro es de unos 230 m y tiene una altura media de 20 m. Los Templarios construyeron esta obra románica sobre restos de la antigua alcazaba árabe entre 1294 y 1307. De similares características a las construidas por los mismos caballeros en Tierra Santa y Cataluña, destaca su parecido con el castillo de Miravet, construido 150 años antes. Benedicto XIII realizó pequeñas reformas durante su estancia en este castillo transformándolo en palacio papal. La fábrica de los muros es de piedra labrada y todas las dependencias se cubren con bóvedas de cañón, en ocasiones algo apuntadas, que arrancan de impostas muy simples formadas por un cordón moldurado. Los huecos de las puertas están forjados con arcos de amplio y generoso dovelaje. Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, tanto en las estancias templarias como en las estratégicas e intrincadas dependencias pontificias que realizaría más tarde Benedicto XIII (entre las que estuvo instalada una de las mejores bibliotecas del mundo). Pero, tal vez, el mayor interés arquitectónico del castillo se encuentra en la solución abovedada del Cuerpo de Guardia y en la austeridad y severa proporción de la Basílica de los Templarios. Utilizada por Benedicto XIII y Clemente VIII como Basílica Pontificia, a las características constructivas del resto de estancias une el presbiterio formando ábside semicircular cubierto con una media cúpula de cascarón encumbrada sobre un arco toral y un pequeño ventanal situado en el centro del ábside que ilumina tensionalmente el espacio. En esta Basílica reposaron durante algún tiempo los restos del Pontífice. Las modificaciones introducidas por Felipe II para artillar la fortaleza, así como los bombardeos sufridos en las numerosas guerras y asedios, no alteraron sustancialmente la conformación del castillo, que fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931. En 1957, por orden ministerial, se cedió su gestión a la Diputación de Castellón, iniciando ésta su restauración.
6. FARO: saliendo por la puerta principal del Castillo, lo primero que llamará nuestra atención es el Faro, construcción típica marina para el aviso luminoso nocturno de los navegantes. Su luz alcanza unas 35 millas. Antiguamente, en ausencia de la corriente eléctrica, se usaban fogatas. De ahí que la calle contigua tenga el nombre de “Farons”. El faro es uno de los edificios más emblemáticos de la película “Calabuch”, rodada en 1956 en Peñíscola por Luis García Berlanga. La construcción actual es del año 1892.
7. MUSEO DEL MAR. Este pequeño museo se emplaza en el antiguo edificio de “Les Costures”, situado en el lado más al este del promontorio y configurado en el siglo XVIII como un cuartel de artillería. El Museu de la Mar rinde homenaje a la tradición marinera de las gentes de Peñíscola, dando a conocer los aspectos marítimos de Peñíscola desde sus primeras culturas hasta el día de hoy. Está dividido en tres secciones: la “histórico-arqueológica” donde nos adentramos en los orígenes marineros de Peñíscola; la sección de “Pesca”, donde se representa la vida pesquera mediante un exhaustivo análisis de la evolución de las embarcaciones, de las artes y áreas de pesca y la actividad marinera; y la sección “Fauna Marina”, que nos permite conocer la forma de vida y el medio en el que se desarrollan la gran cantidad de especies de estos mares, gracias a su riqueza ecológica de aguas y fondos marinos.
















