Teatro, títeres, malabares y cuentacuentos en la Peñíscola Ciudad Papal

– Los Jardines del Castillo templario pontificio acogen la representación “El Papa Luna” de Antonio Gala, así como una remembranza histórica y degustación de la Tisana “Pulveris Papae Benedicti de Luna”

– La ocupación para la noche del sábado cierra ventas y llega al 100% en la mayoría de los hoteles de la localidad. Las consultas en las oficinas de información turística se disparan durante este puente y superan las 1000 diarias

Llega el día central del puente de San Juan en Peñíscola con la continuación de actividades de la recreación histórica en la que la localidad se sumerge en su historia medieval recordando el paso del Papa Luna y su curia.
Con animación en diversos puntos de la ciudad antigua, los más pequeños han podido disfrutar a lo largo del día de animación musical por el trazado de calles empedradas, números de magia en el Baluarte del Príncipe frente al balcón mediterráneo ubicado a las puertas del Museo del Mar, cuentacuentos en el Portal Fosch, títeres en el Portal de Sant Pere y malabares en la Plaza de Armas.
Además, y como plato fuerte de la jornada, los Jardines del Castillo que alojó al pontífice durante su estancia en la ciudad, han acogido un espectáculo teatral dividido en tres partes.
Durante la primera, se ha dramatizado la remembranza histórica “El Pulveris Papae Benedicti de Luna” de Juan B. Simó Castillo, cronista oficial de la ciudad y presidente de la Asociación de Amigos del Papa Luna. Una propuesta histórico-cultural inédita de un hecho real que aconteció en el municipio con el Papa Benedicto XIII como protagonista, en 1418.
La segunda parte del espectáculo es la representación dramática de la obra BENEDICTO XIII “EL PAPA LUNA” de Antonio Gala, que finalizará con un espectáculo de evocación con música medieval y degustación del otrora medicamento “PULVERIS PAPAE BENEDICTI DE LUNA” (en infusión), la conocida Tisana del Papa Luna acompañada del postre medieval CITRONAT, elaborado para la ocasión por Luis Oms.
La historia cuenta que el sumo pontífice, tomando el dulce citronat, fue tratado de envenenar con arsénico; hecho que no aconteció pues no ingirió el postre en su totalidad. Para guarecerse de los problemas que esto le causó, confeccionó con hierbas medicinales autóctonas una infusión cuya fórmula descubrió Simó Castillo hace una década y podemos tomar hoy con su receta original.