Peñíscola muestra a las familias su pasado cinemátografico a bordo de un barco

El matrimonio entre Peñíscola y el cine es uno de los aspectos más socorridos a la hora de promocionar la ciudad y es que la llegada de las grandes superproducciones con la película El Cid marcó un antes y un después para la Ciudad en el Mar. La grabación del film supuso el despegue turístico y despertó el interés posterior de otros directores en estos escenarios. Esta relación entre Peñíscola y el cine determinó también el nacimiento de nuevas ofertas y reclamos, entre ellas una de las opciones reinas del turismo familiar la excursión en barco de pasaje al castillo y playas de Peñíscola.

La excursión, en vigor desde finales de los años 60, es uno de los principales reclamos para todas las familias que quieran conocer, desde la paz y tranquilidad que brinda un barco, las pinceladas históricas más destacadas del tómbolo y sus alrededores. De hecho, esta salida es una de las opciones más reclamadas en la oficina de la Estación Náutica Benicarló-Peñíscola.
El recorrido se inicia en el puerto pesquero de Peñíscola, la embarcación se dirige a la parte marítima del tómbolo, donde aguarda orgulloso e impasible el Castillo del Papa Luna. Los pasajeros descubren la existencia de varias cuevas a los pies de la fortaleza y son instruidos sobre puntos destacados en la historia y patrimonio de la ciudad como es el caso del Bufador, el castillo templario y el Museu de la Mar. No obstante, es sin duda el repaso a pasado cinematográfico de la Ciudad en el Mar y su vinculación con el séptimo arte el que recibe mayor atención. En esos lares se grabaron producciones como Calabuch, El hijo del Cura o París Tombuctú, entre otras.
La excursión también recorre casi 3 millas en paralelo a la playa Norte de la localidad donde se hace un repaso del crecimiento urbanístico y turístico del municipio.